Adrián
¡Cuánto me dice esta foto de ti!
La nobleza de tu rostro, la mirada agradecida, el gesto casi lloroso…
… ese beso que me diste, y que yo no merecía…
Porque nada hay que agradecer a un padre que lleva a su hijo a la feria. Esa es la obligación de un padre.
Porque esa mirada es la de quien monta a otro en la noria. Porque sabías que era más mi ilusión por estar ahí arriba que la tuya, que necesitabas más movimiento.
Porque al final siempre terminas siendo tú el que me das, como todos los de esta casa, cuando tendría que ser yo el obligado.
Cómo expresar el orgullo, la satisfacción, no ya de ser tu padre, sino de haber tenido el privilegio de conocerte, de tener la oportunidad de recibir tus buenos días todas las mañanas, y ese beso, creo que me acuerdo de todos, que me hace sentir vivo.
Esta foto te hace mayor, pero no por que lo seas, sigues siendo mi pequeñajo, es porque ese día quisiste llevarme a la feria, montarme en mis atracciones favoritas, despistarme de lo que tú creyeras que me tenía preocupado… en fin, hiciste de padre, como tantas otras veces.
Pero Adrián, afortunadamente, a pesar de todo, sigues siendo un niño al que hay que regañar para centrar su atención en las pequeñas cosas que tus nueve años pasan por alto pero que luego comprobarás que son necesarias para una convivencia agradable, y eso, que es duro para unos padres que te adoran, también sabes entenderlo, tanto que también lo practicas con nosotros, y de la misma forma que lo haces tú, nosotros lo aceptamos porque también aprendemos de tus correcciones. La diferencia es que nosotros no somos tan niños. Somos tus padres y estaremos siempre cubriendo la espalda de nuestro pequeñajo.
Adrián, esta foto en la noria, en la feria del año 2011, el año que un maldito terremoto nos rompió las expectativas de vida que habíamos planeado para ti y tus hermanas, y también para nosotros (ahora sabemos que habrán expectativas mejores si seguimos luchando), me ha hecho sentirme en la obligación de crecerme como padre, porque a veces parece que no nos necesitas, que te vales por ti mismo, pero esa mirada, la de esa foto donde según me has dicho sales tan feo, es un aviso a navegantes que no pienso dejar pasar.
Necesitas que te quieran y tener a quien querer.
Quiero que sepas que no se puede querer tanto a nadie como te queremos a ti. Quiero que sepas que nada hay mejor en la vida que sentirse querido por una persona tan especial como tu, Adrián.
Papá, cuando se acabó septiembre del año 2011.
Mi buen amigo Antonio Luis:
ResponderEliminarBienvenida sea la relación "internáutica" cuando escasea el tiempo para disfrutar de la natural.
Me ha llenado de emoción leer detenidamente tus párrafos consentidos y, dicho sea de paso, también de orgullo por tenerte como amigo.
Comparto ampliamente tus reflexiones, las que afectan a lo social y las que siendo de carácter íntimo y personal, tienes la valentía y la generosidad de brindarnos a los que las leemos. Posiblemente la coincidencia en los sentimientos sea uno de los vínculos más deseables para determinar nuestros afectos. Te puedo asegurar que los míos salen fortalecidos con la lectura de tus párrafos, que espero que continúes haciéndonos llegar.
Un fuerte abrazo.
Aure
Me has hecho llorar Paezillo. Gracias por expresar por escrito lo que yo no sé expresar con palabras. Yo también monté en la noria con Pablo, y también monté por que me hacía ilusión a mi. Y él montó conmigo para que yo estuviera contenta, y no he sabido decírselo de ninguna manera. Me encanta tu blog. Ya tienes otra seguidora. Otra seguidora, no. Una fan incondicional. De tu blog, de tu familia y de ti. De tus sentimientos y de tu forma de expresarte. De tus conocimientos y de tu forma de compartirlos con los demás. Que suerte tener gente como tú entre los amigos. Sigue escribiendo, por favor. No nos sobran PERSONAS como tú.
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